12/31/2007 3 comentarios
Hace un año atrás analizaba este nuevo año, deseaba poder concretar muchas cosas que había dejado de lado, deseaba poder seguir pintando, poder seguir sintiéndome feliz de lo que tengo, de lo que aprendido y de las maravillosas personas que me ha prestado la vida para que me acompañen en este a veces agotador, complejo, raro pero en definitiva maravilloso camino llamado vida.

Fue un año lindo para mi, lleno de cambios, de conocimientos y de concreciones muy importantes en mi vida.

Me siento muy contenta este año prefiero no pedir, prefiero agradecer y desear lo mejor del mundo a las personas que lo necesiten, que les haga falta, aunque no siempre se den cuenta.

Vuelvo a asegurar: (un año más)
Estoy feliz por lo que he vivido, lo malo y lo bueno.
Estoy feliz por las maravillosas personas que me rodean
Estoy feliz, por la familia en la que nací
Estoy feliz del hijo maravilloso que me ha prestado la vida
Estoy feliz de aquellos momentos en los que el dolor superó la razón y pude salir a flote
Estoy feliz del don que me regaló la vida, de pintar, dibujar, ver, colorear.
Estoy feliz de los sentimientos que tengo hacia los demás.
Estoy feliz de las oportunidades que me entrega la vida
Estoy feliz de las pequeñas cosas que me dan las alegrías a diario
Estoy feliz de no necesitar grandes cosas para sentirme satisfecha de mis logros
Estoy feliz de este pequeño lugar donde he encontrado y conocido tanta magia y creación
Estoy feliz sobre todo por tener la capacidad de ver esto y nada me lo nuble.
Estoy de feliz de cada día tener menos miedo de hacer
Estoy feliz de poder cambiar de opinión en cualquier momento
Estoy feliz de haberme perdonado por algunos errores
Estoy feliz un año más y espero que muchos más.

Un abrazo gigante a todos y todas

12/22/2007 8 comentarios

¿Por qué sin darnos cuenta dejamos señales, migas de pan esperando que ese “alguien” las encuentre y vuelva a nosotros? Quizás tener viva la ilusión de mandar un mensaje en una botella y que aunque pasen años ese mensaje llegue a las manos que esperamos llegue.

Vamos dejando escritas iniciales en árboles que con el tiempo crecerán, pero permanecerán talladas las letras en los recuerdos, ¿Cuántas veces las volvemos a repetir? ¿Cuántas veces recorremos con nuestros recuerdos esas iniciales profundas y desgastadas con los años?

He dejado señales sin darme cuenta, he dejado canciones dando vueltas, he dejado colores mezclados de tonalidades que se puedan entender, he escrito con lenguajes que sean cómplices de las añoranzas.

No se si aunque pasen los años esas energías permanecen vivas, no se si hay hilos poderosos e invisibles que nos unen a otros.

Añoramos los momentos, las canciones, los colores de las noches, las poesías recitadas y quisiéramos volver allí una y otra vez a contar las estrellas.

Hay un cuento que dice así, escribo palabras en las paredes, esperando que las lea la única persona que las puede entender.

«Si alguna vez nos encontramos pon el oído en mis costillas, cuando me duerma sobre el lado izquierdo, y me oirás resonar. Siempre he deseado que lo hagas alguna vez». La oí respirar hondo mientras hablaba. Y dijo que durante años no había hecho nada distinto de eso. Su vida estaba dedicada a encontrarme en la realidad, al través de esa frase identificadora. «Ojos de perro azul». Y en la calle iba diciendo en voz alta, que era una manera de decirle a la única persona que habría podido entenderla:
«Yo soy la que llega a tus sueños todas las noches y te dice esto: ojos de perro azul». Y dijo que iba a los restaurantes y les decía a los mozos, antes de ordenar el pedido: «Ojos de perro azul». Pero los mozos le hacían una respetuosa reverencia, sin que hubieran recordado nunca haber dicho eso en sus sueños. Después escribía en las servilletas y rayaba con el cuchillo el barniz de las mesas: «Ojos de perro azul». Y en los cristales empañados de los hoteles, de las estaciones, de todos los edificios públicos, escribía con el índice: «Ojos de perro azul».

Fragmento ( Ojos de Perro Azul, Gabriel García Márquez)


12/04/2007 4 comentarios

Ya se nos vino encima la navidad, anuncios comerciales, vitrinas atestadas de juguetes, árboles adornos. Se termina otro año.

Hoy me puse a recordar mis navidades de pequeña y como ya soy mamá me ha quedado dando vueltas ¿Que recuerdo yo, de mis navidades?, ¿Acaso los juguetes?, ¿Las ricas comidas?, ¿O algo más?

Creo sinceramente que un poco de todas, recuerdo claramente el ambiente festivo, los preparativos, las reuniones en casa de mi tía y los juegos con mis primos, recuerdo también unos lucecitas faroles que tenía el árbol de navidad de mi tía, una torta de bizcocho que preparaba mi abuelita, también recuerdo una muñeca, una que confeccionó mi mamá por las noches cuando nos íbamos a dormir, y a la que mi papá le dibujó la cara con plumón, pero sobretodo recuerdo los abrazos, esa cadena de abrazos y besos que aunque en mi infancia estorbaban a la apertura de los regalos, ahora de grande es lo que más recuerdo.

Ojala estas fiestas recuperemos estos sentimientos, de seguro sus recuerdos también están ligados a las emociones más que a la opulencia. Regalar cariño, regalar palabras son lo que más se recuerda.

Abrazos a todos

(PD: Eso no quiere decir que no reciba regalos igual :P )

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