
He estado pensando en la fragilidad de nuestras vidas, tiendo a no pensarlo pues cada vez que lo analizo me embarga una sensación del “del sin sentido de vivir”.
Pasamos tan efímeros por la existencia, dejando rastros disolubles en el tiempo, dejamos afectos que desaparecen luego, dejamos nuestra herencia si tenemos tiempo y suerte de hacerlo, pero lo demás… Tal vez es una forma de pararse en la vida, si es que creemos en la trascendencia vivimos concientes pero esperanzados de lo que vendrá. Los que no tenemos esa suerte o convicción vemos un incierto mañana.
Hace tiempo lo dije, quizás quedar plasmada en una imagen nos haga prevalecer, una Monalisa, que subsiste a pesar de los años, una Madame Butterfly que resuena en el paso de los años, una Gala que mira el horizonte en espacios inventados sólo para ella. Poder escribir una frase que sea repetida y pintada en los muros de tanto en tanto. Escribiendo esto, me doy cuenta que quizás prevalecer es una quimera, una manera de no deshacernos en el ahora, pisar firme el suelo donde nos paramos, hacer lo que añoramos y esperamos que llegue solo.
Vivir es un viaje sin retorno, hecho de pequeños momentos, felices y tristes, un viaje donde podemos hacer amigos entre una estación y otra, donde podemos decidir ir mirando hacia fuera con un libro en las manos, ajenos al paso de los demás, de las voces extrañas. O un viaje, consciente absorbiendo cada momento, estrujando las conversaciones, sintiendo el calor y el frío, mirando las estrellas y contándolas hasta el amanecer. Regalando papeles escritos con poemas, fotografiando el paso de cada insecto y cada sonrisa. Gozando y bailando, porque más allá de este viaje, no sabemos nada más.
Para Cote

- Follow Us on Twitter!
- "Join Us on Facebook!
- RSS
Contact